martes, 31 de enero de 2012

Pequeño Herbario Doméstico

PEQUEÑO HERBARIO DOMÉSTICO 

 Hace miles de años que el hombre aprendió a usar un su beneficio las propiedades medicinales de las plantas. Desde el punto de vista gastronómico --- que es el que ahora nos interesa ---, constituyen una ayuda inapreciable para conseguir el delicado punto de sabor que nuestros planos necesitan. La siguiente relación de plantas, necesarias en todo cocina, se ha hecho en base a estos criterios: por un lado, se trata de plantas que ayudarán, en una u otra manera, a nuestra digestión y, en definitiva, a nuestra salud; por otro, todas ellas son bien conocidas por sus exquisitos sabores y forman parte de nuestra más vieja tradición culinaria.


AJO
       Parte  de la planta  que se emplea: tallos tiernos y bulbos o “cabezas de ajo”. Esta maravilla de la naturaleza purifica el intestino, baja la presión arterial, previene el reumatismo, facilita la digestión, etc.
        Su sabor es combinable con todos los alimentos.

ANÍS
       Parte de la planta que se emplea: los granos o semillas.
       Muy conveniente para combatir los gases de estómago, los catarros intestinales, el asma, etc.
       Perfuma gratamente los pasteles y bizcochos y os guisos de carnes rojas.

lunes, 16 de enero de 2012

Presentacion Anorexia y bulimia

¡Buenas tardes! Hoy os pongo una presentación acerca de la anorexia y la bulimia que he hecho para la clase de informática de enfermería. ¡Espero que os guste!

martes, 20 de diciembre de 2011

¿LO QUE COMEMOS AFECTA AL ESTADO DE LA PIEL?

Por si no lo sabías, lo que pones en tu plato se refleja en tu espejo. ¿Las claves para verte más guapa? Sigue el consejo de los expertos: evita azúcares y grasas, y elige frutas y verduras.
Somos lo que comemos, lo que descansamos y lo que sentimos. Y está claro que el modo de alimentarnos repercute en el estado de nuestra piel. Es un gran error suponer que nuestra alimentación es la correcta, en nuestra dieta hay un gran déficit de vitaminas y minerales. Además, la escasez de ácidos grasos esenciales tienen secuelas en la piel y empeora los casos de acné, dermatitis e incluso de otras enfermedades de tipo inflamatorio. Y el déficit de nutrientes como el ácido fólico o la vitamina B!” está produciendo episodios de sequedad y fragilidad máxima del cabello. Vitaminas y oligoelementos no se pueden sintetizar en el organismo, solo nos llegan a través de la alimentación y juegan un papel fundamental en la salud de la piel y el peso. Por ejemplo, la aparición de venitas está relacionado con la falta de vitamina C;  una piel seca o envejecida está relacionada con la escasez de zinc o vitamina E; y una alopecia severa y una cara pálida, por la falta de hierro.

Los riesgos del azúcar
En el proceso de envejecimiento influyen nuestro material genético, el estilo de vida, los excesos de alcohol, tabaco, estrés y, por supuesto, la alimentación, qiue si es inadecuada puede acelerarlo y provocar que la edad biológica sea superior a la cronológica. A este respecto, el fenómeno de la glicación es clave. Es un proceso lento que provoca envejecimiento celular. Es una reacción química que se produce frente a los excesos de azúcares, en concreto, la glucosa. Como esta se tiene que fijar a sustancias transportadoras para llegar a las células, cuando hay un exceso utiliza otros vehículos que son moléculas proteicas y se crean compuestos imposibles de eliminar. En la piel, este fenómeno ocurre en la dermis, provocando la fijación de la glucosa a las fibras de colágeno. Esto desestructura las células y provoca falta de elasticidad, firmeza y arrugas.

Los mejores aliados
Para llenar la cesta de la compra teniendo en cuenta las necesidades de la piel, hay que buscar vitaminas, minerales y aminoácidos. Entre las primeras se ha de prestar atención a la vitamina C, presente en los cítricos; la vitamina E, en los aceites de sofá y de oliva, a la provitamina A, en zanahorias y calabaza. Los minerales estrella son el selenio (en carnes, pescados, marisco y huevos); el cobre (en pescados, mariscos, cereales y vegetales verdes) y el zinc (en legumbres, carnes y cereales completos). Por último,  apuntar que un aminoácido, la cisteína, que encontramos en huevos, lácteos, carnes y pescados, es importante para la producción de las enzimas que combaten los radicales libres. El secreto: comer de todo todos los días.

Artículo de la revista “Mujer hoy” del 5 de noviembre del 2011

¿HACER DIETA ACABA ENGORDANDO?

¿Cuántas veces te has sacrificado para perder unos kilos y tiempo después los has vuelto a recuperar? No eres la única. El secreto para no repetir esa historia es huir de los planes rápidos y restrictivos y adoptar hábitos más saludables.

Para hacer un plan de adelgazamiento eficaz y no volver a engordar, es fundamental tener perspectiva de futuro: hay que estar convencidos de que los hábitos cotidianos necesitan ser mejorados. El único secreto para adelgazar es no hacer dieta, sino adoptar un estilo de vida adaptado a las necesidades personales. Cuando alguien se propone hacer dieta empiezan las prohibiciones y eso afecta negativamente. Perder peso no equivale a ponerse a régimen, en sentido restrictivo, sino en seguir -durante la etapa de bajar peso- un plan diseñado por un médico, que sea hipocalórico y equilibrado. La proporción ideal es ingerir diariamente un 55-60% de hidratos de carbono, un 10-15% de proteínas de alto valor biológico y un tope de 3'% de grasa (de esta, menos del 10% de forma saturada).

Objetivo: fijar nuevos hábitos
Como todos sabemos, se engorda cuando se mantiene un balance positivo entre una ingesta calórica alta y un gasto energético bajo. En ocasiones normales, este balance oscila ligeramente sin que se produzcan cambios en el peso. Pero si el desequilibrio se prolonga, a esa primera etapa en la que el peso no cambia, le sigue una segunda con un incremento progresivo de kilos, que puede durar años. "Y en la tercera etapa" se recupera el balance energético pero el peso es mayor que en la primera fase y el organismo tiende a mantener de nuevo el peso. A partir de ese momento se inicia el "proceso escalera" en el que la balanza sube peldaño a peldaño. Pero eso no significa que el plan no ha funcionado, si no que no se han fijado los nuevos hábitos y se ha vuelto a las costumbres anteriores. Porque, aunque no existen dietas definitivas, sí lo deben ser los cambios de estilo de vida. Mejorar el gasto energético supone realizar más actividad física y ser menos sedentarios.

Comer no lo es todo
Pero, además de la alimentación y los hábitos de vida, son muchos los factores que entran en juego para mantener nuestro peso. Los expertos reconocen que hay que valorar otros, como los fármacos y tratamientos hormonales, las enfermedades neuroendocrinas (síndrome de ovario poliquístico, hipotiroidismo...), las causas genéticas, las sociales, raza, edad, consumo de tabaco y alcohol...

Además, no hay que dejar de lado aspectos psicológicos, porque una persona relajada y sin alteraciones tiene menos tendencia a volver a ganar peso que una que, por ejemplo, padezca ansiedad.

Artículo de la revista “Mujer hoy” del 5 de noviembre de 2011



viernes, 16 de diciembre de 2011

Grasas

También son sustancias fundamentalmente energéticas, que nos ayudan a resistir una fuerte actividad y el frío. Favorecen el funcionamiento hormonal, y proporcionan muchas calorías. Además, las grasas son el vehículo de algunas vitaminas que nos son muy necesarias.
     Pero, si bien no podemos prescindir de ellas, también su exceso puede provocarnos obesidad y otros problemas mayores, como un corazón sobrecargado, etc.
     La dieta de un adulto puede contener, aproximadamente, unos 100 gramos diarios de grasa, pero no más. No olvidemos que la actividad que desarrollemos en el día marcará esta proporción, que no puede ser universal.



Imagen descargada de google y texto de Rosa Clara